Brillo Especular



El brillo especular es el mas común de las formas de apariencia conocidas y de la cual tenemos una buena idea de que se trata. Está relacionado con el pulido de la superficie que observamos. Usualmente lo comparamos con un espejo pero normalmente no se analiza como vemos este efecto.

Lo que importa, en realidad, es como refleja la superficie del elemento observado. En el caso del espejo, por ejemplo, si el mismo se encuentra en un baño y hay vapor en él el vidrio se empaña y no nos vemos más reflejados: la luz reflejada se ha vuelto difusa y el vidrio del espejo se blanquea.

Con un material pulido, por ejemplo, una superficie pintada con una pintura brillante, si la lijamos, pierde brillo, se vuelve "mate" y ello es consecuencia del cambio de la superficie, antes lisa o pulida y que ha dejado de serla como consecuencia de la acción mecánica de la lija. Esto ocurre también con los metales y los vidrios.

Ópticamente esto se debe a que la luz no se refleja fundamentalmente en forma especular sino que una gran parte lo hace en forma difusa. La reflección especular es la que sigue las leyes de la óptica geométrica. Esta predice que el haz de luz incidente se refleja en una superficie plana con un ángulo igual al de incidencia respecto de la normal a la superficie.



En los materiales, por razones físicas a medida que uno aumenta el ángulo de incidencia, aumenta el brillo especular. Esto permite medir el brillo de materiales mates o semi-mates. Es por ello que hay normas que miden el brillo a distintos ángulos, 20°, 45°, 60°, 75° y 85° (casi con luz rasante).



La medición de brillo especular se realiza con instrumentos denominados Brillómetros que miden la luz reflejada a un ángulo determinado. Las características fundamentales de estos instrumentos son el ángulo de incidencia mencionado y las aperturas de los haces de incidencia y recolección. Estos deben ser los especificados por las normas pertinentes, de otro modo, los resultados obtenidos pueden no ser válidos.